En muchos procesos de compra de vivienda, la hipoteca avanza con normalidad hasta que aparece un punto crítico que lo cambia todo: la tasación. En el mercado hipotecario actual, este paso está bloqueando o encareciendo más operaciones que hace unos años, incluso cuando el comprador cumple con los requisitos de ingresos.
El motivo no está solo en el precio del inmueble ni en la evolución del Euríbor, sino en el mayor peso que los bancos están dando a la valoración del inmueble como elemento de control del riesgo.
En el contexto actual, los bancos han reforzado el papel de la tasación por varios motivos:
Esto hace que la tasación ya no sea un trámite, sino un filtro decisivo que puede cambiar por completo las condiciones de la hipoteca.
Uno de los escenarios más habituales es que la tasación coincida o quede ligeramente por debajo del precio de compra. Cuando esto ocurre:
Aunque la diferencia parezca pequeña, el impacto en la operación puede ser grande.
La tasación puede frenar una hipoteca de varias formas:
En estos casos, muchas operaciones se quedan atascadas justo después de la tasación, cuando parecía que todo estaba encaminado.
El mayor impacto se está dando en:
Para estos perfiles, una tasación ajustada puede ser la diferencia entre seguir adelante o tener que replantear la compra.
Es importante entender que la tasación:
Por eso, pagar “precio de mercado” no garantiza que la tasación acompañe al importe de la compra.
Antes de llegar a este punto, conviene:
Anticiparse a este paso reduce sustos y permite tomar decisiones con más margen.
En el mercado hipotecario actual, la tasación ha pasado de ser un trámite técnico a uno de los momentos más delicados del proceso. Su resultado puede encarecer, retrasar o incluso bloquear una hipoteca, especialmente en perfiles ajustados.
Entender por qué ahora pesa más y cómo influye en la financiación permite afrontar este paso con más información y menos sorpresas en una operación clave como la compra de vivienda.

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